Salvador Fernández Pérez

Nació el 29 de julio de 1870 en As Lobariñas, San Pedro de Crecente, Pontevedra. Entró en las escuelas Salesianas de Sarriá, a sus 19 años. Allí mismo, en la escuela del Beato Felipe Rinaldi y don Manuel Hermida y teniendo por compañero, entre otros a don José Calasanz, hizo el noviciado y profesó como salesiano en 1891.

Acabados los estudios filosóficos, fue destinado al oratorio Don Bosco de Santander, donde recibió el presbiterado en 1896.

Empezó a ejercer el sacerdocio en Málaga, donde estuvo dos años. A continuación fue destinado a Vigo-San Matías y, seis años después, a Santander, un año a la casa Don Bosco y tres a la casa María Auxiliadora. Los años 1910-1913 fue director en Orense y, seguidamente, volvió a Vigo-San Matías. De 1915 a 1922 estuvo en Baracaldo y luego volvió a Orense como confesor. De 1924 a 1928 es encargado de la obra salesiana de Allariz y, los tres años siguientes, director-prefecto de Orense. Antes de llegar como confesor a la casa de Estrecho, estuvo destinado durante cuatro años, 1931-1935, en la casa de Baracaldo, con la misma encomienda.

Con los demás salesianos de la comunidad de Estrecho, don Salvador fue a parar a la Dirección General de Seguridad, tras el asalto al colegio el día 19 de julio. Al ser puesto en libertad, se refugió durante algún tiempo en domicilios de diversos parientes. Finalmente, recaló en la pensión Manzano de la calle Libertad, 12. Allí permaneció desde el 28 de agosto hasta el 18 de septiembre de 1936. Este día se presentaron en la pensión unos milicianos que, tras reconocerle como sacerdote, se lo llevaron detenido, primero a la checa de Méndez Álvaro y seguidamente a la de Fomento.

El lugar de su sacrificio permanece velado. Diez días más tarde se exponía la fotografía de su cadáver en la Dirección General de Seguridad.