Los mártires salesianos de la Inspectoría Céltica de Madrid

La Inspectoría Salesiana Céltica de Santiago el Mayor, con sede en Madrid, contaba en 1936 con 230 salesianos y 17 novicios, que constituían 16 comunidades o casas distribuidas por el centro y norte de la España peninsular.

Si de los 42 mártires de este grupo, se excluyen los 5 que no eran profesos, los 37 restantes constituyen el 16%, o sea, la sexta parte de los profesos existentes en julio de 1936, porcentaje bastante más elevado que el 12% de la Inspectoría Tarraconense y doblado respecto al 8% de la Bética. La causa de este número mayor, tanto en términos  absolutos como relativos, parece que deba atribuirse a una mayor dureza de la persecución en Madrid y al hecho de haber continuado los salesianos agrupados tras haberse visto obligados a dejar sus casas.

Todas las bajas, exceptuando tres salesianos de la comunidad del colegio María Auxiliadora de Salamanca, ocasionalmente en Madrid y, dos de la comunidad del colegio, llamado también de María Auxiliadora, de Santander, corresponden a las 4 comunidades salesianas existentes en Madrid y a la cercana de Mohernando (Guadalajara), distribuidas así: Carabanchel 10, Atocha 8, Paseo de Extremadura, 6, Estrecho 4 y Mohernando 9.

Por el lugar de martirio, los salesianos asesinados se distribuyen de esta manera: 27 en Madrid y 5 en Paracuellos del Jarama, 8 en Guadalajara, uno en Santander y otro en Bilbao. Todos fueron asesinados en 1936, excepto un presbítero de la casa de Estrecho que fue sacrificado entre el 16 y 20 de marzo de 1937.

- Carabanchel Alto - Madrid

- Atocha - Madrid

- Estrecho - Madrid

- Paseo de Extremadura - Madrid

- Salamanca

- Mohernando

- Santander

 

Carabanchel Alto - Madrid

El seminario salesiano Sagrado Corazón de Carabanchel Alto, fundado en 1903, había experimentado a lo largo de sus 33 años de existencia, varios cambios de destino. Desde 1933 era a la vez estudiantado teológico de las tres inspectorías salesianas españolas de entonces y aspirantado de la Céltica.

 En 1936 los estudiantes de teología eran exactamente 50, y los aspirantes unos 100. Había además alrededor de 150 alumnos externos y unos 200 muchachos participaban en el oratorio festivo. La comunidad responsable de las diversas actividades estaba formada por 8 presbíteros, 6 coadjutores y 4 clérigos en el trienio de prácticas pedagógicas.

 La comunidad salesiana de Carabanchel Alto fue la que más bajas sufrió durante la persecución religiosa que se desató en Madrid entre julio y diciembre de 1936. De sus 18 miembros fueron asesinados dos presbíteros: Enrique Saiz Aparicio, nacido en la localidad burgalesa de Ubierna y el salmantino, de Ledesma, Félix González Tejedor; dos coadjutores: Juan Codera Marqués, de Barbastro (Huesca) y Pablo Gracia Sánchez, de Lérida, y un clérigo: Virgilio Edreira Mosquera, de La Coruña. A ellos hay que añadir dos estudiantes de teología: Carmelo Juan Pérez Rodríguez, de Vimianzo (La Coruña) y Teódulo González Fernández, de la localidad burgalesa de Castrillo de Murcia, y tres aspirantes a la vida salesiana: Federico Cobo Sanz, nacido en Rábano (Valladolid) y dos más, mayores de edad, que colaboraban en el funcionamiento de la casa: Tomás Gil de la Cal e Higinio de Mata Díez, de las localidades burgalesas de Guzmán y Ubierna, respectivamente. De los nueve que se habían quedado en las pensiones de Madrid que ya conocemos (Loyola, Vascoleonesa y Nofuentes), siete sufrieron martirio. La misma suerte corrieron otros, acogidos a la hospitalidad de familiares y amigos. A todos siguió (o precedió) su director, don Enrique Saiz. Son los mártires salesianos de la casa de Carabanchel Alto, a los que ahora nos referimos. Todos ellos fueron asesinados en Madrid por odio a la fe, entre los meses de agosto y diciembre de 1936. Presentamos ya una breve semblanza y la muerte martirial de todos y cada uno de estos mártires salesianos de la comunidad de Carabanchel Alto.

Enrique Saiz Aparicio

Félix González Tejedor

Juan Codera Marqués

Virgilio Edreira Mosquera

Pablo Gracia Sánchez

Carmelo Juan Pérez Rodríguez

Teódulo González Fernández

Tomás Gil De La Cal

Federico Cobo Sanz

Higinio De Mata Díez

 

Atocha - Madrid

Fundada en 1899, la casa salesiana de la madrileña Ronda de Atocha tenía en 1936 más de 500 alumnos, de ellos 72 internos. Contaba con seis talleres de formación profesional, enseñanza correspondiente a los estudios de Comercio y clases de enseñanza elemental.

Domingos y festivos se reunían, además, en el oratorio, más de 1.000 jóvenes de los barrios de Lavapiés, Delicias y Atocha. Era esta una labor por la que los Salesianos habían logrado granjearse muchas simpatías en estos populares barrios. No obstante, las restrictivas leyes de la República respecto de la enseñanza religiosa, habían obligado a realizar algunas modificaciones en la organización del centro. Concretamente, desde el curso 1934, el colegio comenzó a depender de la Mutua Escolar Católica, una asociación formada por antiguos alumnos del colegio en su mayoría.

Además de estas actividades escolares y oratorianas, funcionaban, también, en la casa Salesiana de Atocha, un floreciente centro de antiguos alumnos, una agrupación scouts, y la archicofradía de María Auxiliadora. Se atendía una iglesia pública y la casa era, además, sede del inspector y de la organización inspectorial.

 De los 29 salesianos: 8 presbíteros, 2 clérigos y 19 coadjutores, de la comunidad de la Ronda de Atocha, expulsados del colegio el 19 y 20 de julio, y refugiados desde ese momento en diversas pensiones y otros domicilios de Madrid, sufrieron el martirio dos clérigos trienales: Justo Juanes Santos, nacido en la localidad salmantina de San Cristóbal de la Cuesta, y Victoriano Fernández Reinoso, de Campos (Orense);  cinco coadjutores: Emilio Arce Díez, de San Martín de Ubierna (Burgos), Ramón Eirín Mayo, de La Coruña, Mateo Garolera Masferrer, de San Miquel de Olladels (Gerona), Anastasio Garzón González, de Madrigal de las Altas Torres (Ávila) y Francisco José Martín López de Arróyave, de Vitoria-Gasteiz (Álava). A ellos se añade un seglar empleado en la casa: Juan de Mata Díez, nacido en la localidad burgalesa de Ubierna.       

Justo Juanes Santos

Victoriano Fernández Reinoso

Emilio Arce Díez

Ramón Eirín Mayo

Mateo Garulera Masferrer

Anastasio Garzón González

Francisco José Martín López De Arróyave

Juan De Mata Díez

 

Estrecho - Madrid

La casa salesiana de Estrecho se fundó en 1922, en la calle Francos Rodríguez de Madrid. En 1936, la comunidad contaba con 10 salesianos: 8 presbíteros, un clérigo y un coadjutor. Era una comunidad que atendía a unos 700 alumnos de enseñanza elemental externos y, los días festivos a unos 300 oratorianos. Desde su iglesia, abierta al público, se promovió también en el barrio la devoción a María Auxiliadora, que dio como resultado la fundación de una floreciente asociación de devotos. El externado había favorecido, por otro lado, el desarrollo de la asociación de antiguos alumnos con diversas actividades.

De los 10 salesianos que formaban parte de la comunidad de esta casa situada en el barrio obrero de Estrecho en Madrid, fueron sacrificados tres presbíteros y un coadjutor. De los cuatro que, por separado, se habían refugiado en diversas pensiones y en algún domicilio particular de la capital de España, tres alcanzaron el martirio en distintas fechas de los meses de julio, agosto y septiembre de 1936: Sabino Hernández Laso, nacido en la localidad zamorana de Villamor de los Escuderos, Nicolás de la Torre Merino, de Béjar (Salamanca) y Salvador Fernández Pérez, de San Pedro de Creciente (Pontevedra); y uno en marzo de 1937: el orensano de Portela-Allariz, Pío Conde. Veamos ahora algunos detalles más de la biografía y martirio de estos cuatro salesianos mártires del colegio San Juan Bautista de Estrecho.

Pío Conde Conde

Sabino Hernández Laso

Salvador Fernández Pérez

Nicolás De La Torre Merino

 

Paseo de Extremadura - Madrid

Una cuarta casa salesiana de Madrid con víctimas de la persecución religiosa desencadenada en la zona de la España republicana durante la Guerra civil de 1936-1939, fue la del Paseo de Extremadura. Situada en el número 11 de la calle del arquitecto Repullés y Vargas, fue abierta en 1926, con internado y bachillerato. En 1936 tenía 175 alumnos bachilleres y 225 de enseñanza elemental, 400 en total, un tercio de los cuales eran internos. Se atendía también un oratorio festivo abierto a la barriada.

Para atender a las clases, al internado y al oratorio festivo, en el colegio San Miguel Arcángel del Paseo de Extremadura, había una comunidad de la que formaban parte 13 salesianos: 5 presbíteros, 6 clérigos y 2 coadjutores, de los que fueron inmolados casi la mitad: dos presbíteros: el asturiano de San Cristóbal de Priero, Germán Martín Martín, y el valenciano de Turís, José Villanova Tormo; un clérigo trienal: Francisco Edreira Mosquera, de La Coruña; dos estudiantes de teología: Esteban Cobo Sanz, de Rábano (Valladolid) y Manuel Martín Pérez, de Encinasola de Comendadores (Salamanca);  y un coadjutor: Valentín Gil Arribas, de la localidad vallisoletana de Rábano, que se habían tenido que refugiar en pensiones madrileñas y en domicilios particulares de conocidos o de algún familiar, tras haberse marchado del colegio el 19 de julio.

Los seis fueron asesinados en distintas fechas de los meses de agosto, septiembre y noviembre de 1936, en lugares de las afueras de Madrid, como Aravaca y Puerta de Hierro, o en la localidad de Paracuellos del Jarama, cercana a la capital. Veamos ya con más detalle la vida y muerte martirial de estos salesianos del colegio San Miguel Arcángel del madrileño Paseo de Extremadura.      

Germán Martín Martín

José Villanova Tormo

Esteban Cobo Sanz

Francisco Edreira Mosquera

Manuel Martín Pérez

Valentín Gil Arribas

 

Salamanca

Al haberse posicionado Salamanca, desde el primer momento, a favor de los militares rebeldes, no hubo en ella revolución y, afortunadamente, tampoco persecución religiosa. No obstante, de la comunidad del colegio María Auxiliadora de la ciudad del Tormes (“Colegio Helmántico” durante la República), fundado en 1909, fueron asesinados por odio a la fe dos clérigos trienales: don Pedro Artolozaga y don Manuel Borrajo, de Erandio (Vizcaya) y San Xoan de Seoane-Allariz (Orense) respectivamente, y un coadjutor: don Dionisio Ullívarri, de Vitoria-Gasteiz (Álava), debido a que, en julio de 1936, se encontraban, circunstancialmente, en Madrid.

 En julio de 1936, en efecto, el coadjutor, don Dionisio Ullívarri, estaba en el colegio del Paseo de Extremadura, siendo asesinado, junto con don Germán Martín, salesiano de la comunidad de la casa San Miguel Arcángel, el 31 de agosto, en el cementerio de Aravaca, donde reposan los restos de ambos. 

Los clérigos trienales de la casa de Salamanca, que, en julio de 1936, se encontraban en el seminario de Carabanchel Alto, recorrieron, por otro lado, el mismo camino hacia el martirio que recorrió la comunidad de esta casa salesiana situada en las cercanías de Madrid. Los dos fueron asesinados junto con otros salesianos del seminario de Carabanchel Alto refugiados también, como sabemos, en la pensión Nofuentes de la capital de España, a primeros de octubre de 1936. 

Digamos algo más de la vida y muerte de cada uno de estos mártires salesianos del colegio María Auxiliadora de Salamanca.

Pedro Artolozaga Mellique

Manuel Borrajo Míguez

Dionisio Ullívarri Barajuán

  

Mohernando

En 1936, la casa salesiana de Mohernando tenía sólo 7 años y, a pesar de vivirse un ambiente de persecución desde 1931, aquel seminario contaba con un buen número de estudiantes de filosofía (3 en tercer curso, 8 en segundo y 11 en primero), 8 coadjutores en perfeccionamiento profesional distribuidos por igual en dos cursos, y 17 novicios. Todos estaban atendidos por 5 presbíteros y 4 coadjutores de votos perpetuos. Durante el curso, acudían también desde el pueblo unos 40 niños que recibían enseñanza elemental como externos.

El 14 de julio habían comenzado los ejercicios espirituales que preparaban para la profesión a los que terminaban el noviciado, ejercicios que realizaban juntamente con la nueva promoción de 30 novicios recién llegados y algún que otro salesiano de la inspectoría que se unía a aquella tanda. Cuando se produjo el levantamiento militar el 18 de julio, estaban, por tanto, en la casa salesiana de Mohernando, algo más de 90 salesianos y novicios, juntamente con el inspector salesiano de Madrid, don Felipe Alcántara.

 De las 56 personas, entre profesos y novicios, que había en la casa salesiana de Mohernando, cuando la revolución puso sus ojos en ella, fueron asesinados el director, don Miguel Lasaga, de la localidad alavesa de Murguía; uno de los cuatro coadjutores responsables de los diversos sectores de la obra, don José María Celaya, de Azcoitia (Guipúzcoa); dos alumnos de segundo curso de filosofía, Juan Larragueta, de Arrieta (Navarra) y Luis Martínez Alvarellos, de La Coruña; un alumno de primero, Florencio Rodríguez, de Quintanarruz (Burgos); tres novicios que acaban de profesar, Pascual de Castro, Heliodoro Ramos y Esteban Vázquez, de las localidades salmantinas de Topas y Monleras, los dos primeros, y de Carrizo de la Rivera (León) el tercero; y don Andrés Jiménez, presbítero almeriense ( de Rambla de Oria), que, por aquellos días, empezaba en Mohernando el noviciado para hacerse salesiano.

Veamos ya, algo más de la vida salesiana y muerte en odio a la fe de cada uno de estos mártires salesianos de la casa de Mohernando (Guadalajara).  

Miguel Lasaga Carazo

Luis Martínez Alvarellos

Juan Larragueta Garay

Florencio Rodríguez Güemes

Pascual De Castro Herrera

Esteban Vázquez Alonso

Heliodoro Ramos García

José María Celaya Badiola

Andrés Jiménez Galera

  

Santander 

Dos casas tenía la Congregación Salesiana en la capital cántabra cuando comenzó la Guerra civil. La más antigua era el oratorio Don Bosco, fundado en 1892, situado en la calle Viñas. En éste funcionaban unas escuelas elementales con alumnos externos, y la asociación de antiguos alumnos. Lo atendían 6 salesianos: tres presbíteros y tres coadjutores, entre los que no se produjo ninguna baja mientras la persecución.

El colegio María Auxiliadora, por otro lado, abierto en 1907, estaba situado en el paseo del Alta. Desde 1935, se había visto obligado por las leyes republicanas a llamarse Mutua Escolar Cantábrica. En 1936, este colegio tenía 250 alumnos, 40 de los cuales eran internos. Sólo 70 cursaban comercio, el resto recibía enseñanza elemental. Funcionaba también el oratorio festivo y el centro de antiguos alumnos. Toda esta actividad la atendían 10 salesianos: 5 presbíteros, 4 coadjutores y un clérigo trienal. Desde el 9 de julio, además, había también en el colegio una colonia de 113 niños, acompañados de 4 salesianos estudiantes de teología, procedente de Madrid.

 De los 10 salesianos que pertenecían a la comunidad del colegio María Auxiliadora de Santander, fueron asesinados por odio a la fe dos: el presbítero Andrés Gómez Sáez, nacido en Bicorp (Valencia) y el coadjutor Antonio Cid Rodríguez, de San Xoán de Seoane-Allariz (Orense). Al dispersarse la comunidad, el primero se ocultó en una pensión cercana a la catedral santanderina, y el segundo, se marchó a Bilbao, a casa de unos parientes que vivían en Basurto. En Santander, pues, fue sacrificado don Andrés, posiblemente, arrojado por el acantilado del faro, la noche del día primero de enero de 1937. Don Antonio, por su parte, fue, probablemente, ejecutado en el bilbaíno Cuartel de Garellano, el 26 de septiembre de 1936. Veamos con más detalle, algo de la vida y muerte martirial de estos dos mártires salesianos de la casa María Auxiliadora de Santander. 

Andrés Gómez Sáez

Antonio Cid Rodríguez