Los mártires salesianos de la Inspectoría Tarraconense de Barcelona

En 1936, los salesianos profesos de la Inspectoría Tarraconense eran 249, y los novicios, 8. A ellos habría que añadir unos 10 estudiantes que se encontraban en Roma, Turín o en Madrid, y unos cuantos profesos más que residían, en algunas de las repúblicas hispanoamericanas, por motivos de servicio militar.

De los residentes en la Inspectoría, fueron asesinados 29, esto es, un 12% aproximadamente. Los otros tres siervos de Dios beatificados, de un total de 32 mártires, son dos Hijas de María Auxiliadora y un seglar empleado en la casa salesiana de San Vicenç dels Horts.

En Barcelona o alrededores, las víctimas fueron 21: 18 salesianos, las dos salesianas y el seglar mencionados. Y en Valencia, segundo escenario martirial de la Inspectoría Tarraconense, de los 37 salesianos que hacían ejercicios espirituales, perecieron asesinados 11: el inspector, un sacerdote ejercitante que había venido de Alcoy y 7 salesianos de la misma comunidad de Valencia. Los otros dos, que completan el total de 11, proceden de Alcoy, y fueron asesinados uno en Valencia y otro en la ciudad alicantina de Villena. Todos fueron martirizados entre julio y diciembre de 1936, excepto un sacerdote de la comunidad de Girona que fue asesinado en los fosos del castillo de Montjuïc, el 26 de abril de 1938.

- Valencia

- Alcoy

- Barcelona-Sarriá

- Barcelona-Tibidabo

- Barcelona-Rocafort

- Sant Vicenç dels Horts

- Girona

- Hijas de María Auxiliadora

 

Valencia

Los grupos de Valencia y de Barcelona son los más importantes. Conviene comenzar por el de valencia, ya que en esta archidiócesis se introdujo la causa de los mártires que consideramos.

De los 37 salesianos que estaban haciendo Ejercicios Espirituales en dicha ciudad, perecieron asesinados nueve: el padre provincial, un sacerdote ejercitante que había venido de Alcoy  y siete salesianos de la misma comunidad de Valencia (subgrupo de Valencia). Los otros dos que completan el total de once proceden de Alcoy, y fueron asesinados uno en valencia y otro en la ciudad de Villena (Alicante), subgrupo de Alcoy.

José Calasanz Marqués

Antonio María Martín Hernández

Recaredo de los Ríos Fabregat

Julián Rodríguez Sánchez

José Giménez López

Agustín García Calvo

Juan Martorell Soria

Jaume Buch Canals

Pedro Mesonero Rodríguez

 

Alcoy

Dos salesianos, pertenecientes a la comunidad de Alcoy, hallaron el martirio fuera de esta ciudad, si bien en el ámbito geográfico y social de la capital valenciana.

José Otín Aquilé

Álvaro Sanjuán Canet

 

Barcelona-Sarriá

Consideramos aquí a los que fueron asesinados en Barcelona o en sus alrededores. En total, son 21: 18 Salesianos, dos Hijas de María Auxiliadora y un laico que vivía con la comunidad de Sant Vicenç deis Horts.

Presentamos las semblanzas de los Siervos de Dios, comenzando por los vinculados a la comunidad y a la Obra de Barcelona-Sarria.

Esta comunidad contaba 61 profesos, a los cuales se añadían, en verano, algunos que estudiaban en Roma, Madrid y Turín. En el curso 1935-1936, las Escuelas Profesionales y el adjunto Colegio del Santo Ángel daban cobijo a casi 500 alumnos, todos ellos internos y repartidos, mitad y mitad, entre artesanos y estudiantes.

Ya tenemos referido cómo en Barcelona fracasó el levantamiento militar y también cómo la casa-escuela de los salesianos fue incautada el martes 21 de julio. Los salesianos hubieron de marcharse, abandonados a su suerte. Sólo quedaron unos pocos para atender, en lo posible, a unos 200 muchachos cuyas respectivas familias aún no habían podido recogerlos.

Francisco Bandrés Sánchez

Sergio Cid Pazo

Josep Batalla Parramón

Josep Rabasa Bentanachs

Gil Rodicio Rodicio

Ángel Ramos Velázquez

Felipe Hernández Martínez

Zacarías Abadía Buesa

Jaime Ortiz Alzueta

Xavier Bordas Piferrer

Félix Vivet Trabal

Miquel Domingo Cendra

 

Barcelona-Tibidabo

Los doce salesianos reseñados últimamente estuvieron vinculados a la casa de Barcelona-Sarria; en cambio, los dos que siguen estuvieron relacionados con la presencia salesiana en Barcelona-Tibidabo. La comunidad se constituyó junto al templo en 1912. Su objetivo era estar al servicio del culto, proseguir las obras de dicho templo y, en fin, des¬de 1927, atender a la escolanía —50 niños internos.

El domingo 19 de julio de 1936 se podían ver, desde la cumbre de la montaña, las humaredas que producían las iglesias incendiadas de Barcelona. A los salesianos no les era posible ignorar ya el estallido de la revolución. Además, comenzaban a llegar camiones llenos de milicianos armados.

Lo mismo que en la casa salesiana de Sarria, el martes 21 los salesianos y los alumnos hubieron de decidirse a abandonar su residencia habitual y buscar cobijo en casas y fincas vecinas. Los responsables más directos miraban por su propia seguridad, por la conservación de la cripta románico-bizantina y, sobre todo, por hacer llegar a los muchachos a sus respectivas familias. En esta coyuntura se inscriben los dos martirios que a continuación se reseñan.

José Caselles Moncho

José María Castell Camps

 

Barcelona-Rocafort

Las escuelas salesianas de la calle Rocafort 42, de Barcelona, las fun¬dó la venerable doña Dorotea de Chopitea, viuda del comerciante y banquero Josep María Serra y Muñoz. Se inauguraron la víspera de San José de 1890. Desde entonces, aquella benemérita obra —de promoción social y cristiana por los cuatro costados— había ido progresando poco apoco. En julio de 1909 había conocido, según tenemos apuntado ya, las violencias de la Semana Trágica. Y volvió a experimentar esas mismas vicisitudes en julio de 1936.

Al mediodía del domingo 19, los salesianos ya estaban convencidos de que era inútil continuar en aquel puesto, y que, por tanto, debían abandonar la casa y ponerse a salvo de la manera que a cada uno le fuera posible. Y a la misma conclusión habían llegado las Hijas de María Auxiliadora del vecino Colegio de María Auxiliadora: cerraron las puertas del establecimiento —dentro quedaba la exposición de los trabajos escolares preparada con motivo del fin del curso 1935-1936— y se dispersaron. Al poco tiempo —a eso de las cinco de la tarde—, patrullas de milicianos, armados con fusiles, rodeaban las escuelas de los salesianos y de las salesianas. A esto siguió la destrucción y la quema (aunque no total) de ambas instituciones.

Como en el caso anterior, recojamos lo esencial del martirio de dos salesianos quienes, durante unos cuantos años, habían vivido y trabajado en la obra salesiana de la calle Rocafort, de Barcelona.

Josep Bonet Nadal

Jaume Bonet Nadal

 

Sant Vicenç dels Horts

Sant Vicenc deis Horts (Baix Llobregat), distante de Barcelona unos 15 km, era un pueblecito agrícola, sosegado y patriarcal cuando, en 1895, el provincial don Felipe Rinaldi decidió situar allí el noviciado de toda la España salesiana. El noviciado tuvo su prolongación en el adjunto seminario mayor de estudios filosóficos. Pero no fue posible prolongar por mucho tiempo el funcionamiento de aquella casa de formación (1895-1903). En consecuencia, los salesianos decidieron marcharse, pero conservando, por el momento, la propiedad. Al cuidado de la misma —casa y huertas— pusieron un hombre de algo más de 25 años: era sordo, pero muy bueno. Se llamaba Alexandre Planas Saurí. Fue el guardián de la finca por espacio de casi 30 años, desde 1904 a 1931.

La vida salesiana volvió a reverdecer en aquel lugar a partir del curso 1931-1932, cuando se estableció allí un seminario menor para aspirantes. Fue una decisión tomada por la Inspectoría Tarraconense al ver que, en la conocida «Quema de conventos», de mayo de 1931, el seminario salesiano de El Campello había quedado totalmente inservible. El guardián, Alexandre Planas, siguió en su puesto.

En 1935 llegó a Sant Vicenç, un joven salesiano laico, Eliseo García y García, quien, por su amistad con el señor Planas, perdió la vida, juntamente con él, durante la revolución de julio de 1936.

Alexandre Planas Sauri

Elíseo García García

 

Girona

La presencia salesiana a orillas del río Ter dio comienzo en septiembre-octubre de 1891. Primero pusieron en marcha la Granja-Escuela de San Isidro (inaugurada el mes de mayo de 1893 por el hoy beato Felipe Rinaldi), la cual funcionaba en régimen de internado; después, adjunto a la misma, abrieron un colegio de primera enseñanza (estrenado en el curso 1924-1925), y, finalmente, al lado de las dos instituciones mencionadas —la primera estaba ya en decadencia—, organizaron una casa de formación para los jóvenes salesianos: el Noviciado se abrió en septiembre de 1928 y el Seminario Mayor, con los estudios de filosofía, en julio de 1929. El santuario de María Auxiliadora, inaugurado en junio de 1901, presidía todo el conjunto.

Como se ve, a partir del curso 1929-1930, la casa salesiana de Girona era una casa de formación importante. El personal encargado se escogía en vistas, sobre todo, al buen funcionamiento religioso e intelectual de la misma.

Juli Junyer Padern

 

Hijas de María Auxiliadora

La presencia de las Hijas de María Auxiliadora en Barcelona y en España no se debe a un proyecto de las Hermanas, sino a una decisión tomada por el mismo Fundador, San Juan Bosco. A pesar de las dificultades, las Hermanas llegaron a Barcelona-Sarna el 21 de octubre de 1886. Eran cuatro, al frente de las cuales iba como directora sor Chiarina Giustiniani. Se establecieron provisionalmente en una finca que se hallaba frente a la Casa Prats —ocupada por los Talleres Salesianos, o Escuelas Salesianas de Artes y Oficios—, propiedad del yerno de doña Dorotea de Chopitea, el benemérito y querido Narciso Pascual y de Bofarull. Algo más tarde, el 1 de mayo de 1887, las salesianas pudieron entrar en una de las casas Gironella (Sarria), adquirida por la viuda de Serra. Allí organizaron el Colegio de Santa Dorotea. Esta fue, en España, la casa-madre de las Hijas de María Auxiliadora, llamadas familiarmente salesianas. La sede provincial había quedado establecida en la casa Santa Doro¬tea, de Barcelona-Sarria, a donde fue a parar también el Noviciado (desde 1908). 

La onda revolucionaria de julio de 1936 llegó enseguida a esta casa, en la cual un buen grupo de salesianas había comenzado una tanda de ejercicios espirituales el viernes 17 de julio. En sus corazones aflora¬ban, de cuando en cuando, la duda, la sospecha y el temor, pero sin aca¬bar de imponerse del todo. No obstante, el domingo 19, por la maña¬na, las ejercitantes ya no pudieron cerrar los ojos a lo que veían: la revolución había estallado en las calles de Barcelona.

El problema que se planteaba era extremadamente grave, porque en la casa había muchas personas: las 50 ejercitantes, las 30 salesianas que habitualmente vivían allí (profesas y novicias), las niñas internas que, acabado el curso, todavía se hallaban en el colegio, las empleadas... Decisión de la Madre Provincial: se interrumpen los ejercicios, se cambia el hábito por el vestido civil, cada una de las Hermanas recoge lo más indispensable y se organiza la salida inmediata. Antes, las salesianas entran en la capilla para consumir, entre todas, las sagradas formas y encomendarse a Dios. A las siete de la tarde, la casa, el colegio, el noviciado... quedan prácticamente vacíos. Desde el año fundacional, el lejano 1887, nunca había ocurrido algo semejante. El martes 21, la Generalitat de Catalunya se incautaba del Colegio de Santa Dorotea.

En uno de los grupos —en el de las Hermanas que se han refugia¬do en el vecino caserón de los señores Jahr, un matrimonio alemán de religión protestante— se hallaban Carmen Moreno y Amparo Carbonell.

Carmen Moreno Benítez

Amparo Carbonell Muñoz