Rafael Rodríguez Mesa, salesiano laico

A sus 23 años, don Rafael es el más joven de los salesianos martirizados en Andalucía. Nació en Ronda, Málaga, el 5 de julio de 1913. A sus 13 años, en 1926, ingresó en el  colegio salesiano de Málaga. Allí aprendió el oficio de carpintero.“Por su conducta ejemplar  fue admitido a la compañía de San José, de la que fue pronto presidente. En aquel clima de piedad y de apostolado se desarrolló su vocación salesiana”, alentada por el ejemplo y los consejos de su futuro compañero de martirio, don Esteban García, maestro de sastrería.

En 1932 profesó como coadjutor salesiano en San José del Valle (Cádiz). Aquí permaneció otro año de formación y luego fue destinado a Málaga como maestro de carpintería, donde sufrió la persecución y el martirio.

Aunque podía haberse refugiado en casa de una hermana que vivía en Málaga, don Rafael también prefirió compartir la suerte de su comunidad.

De este modo, el 21 de julio, en el asalto al colegio y el traslado de la comunidad a la improvisada cárcel del cuartel de Capuchinos, comenzó el martirio de don Rafael: “Lo traían entre dos como muerto, rostro y pecho bañados en sangre. Le habían dado un golpe con el fusil partiéndole la nariz y el labio superior, por lo que había caído al suelo desvanecido por el dolor”. Al día siguiente, fue conducido, junto con los demás salesianos, a la prisión provincial, donde permaneció durante dos largos meses. En este tiempo, don Rafael, “intensificaría su vida de piedad con lecturas, rezo del rosario, confesión...”.

En la saca del 24 de septiembre le asignaron el número 219. Y en las cercanías del cementerio de San Rafael “sellaba con su sangre una breve pero fecunda existencia, consagrada a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, por medio de la enseñanza profesional y la educación religiosa impartida a los jóvenes obreros”.