Esteban García García, salesiano laico

Don Esteban, hermano de otro salesiano mártir en San Vicenç dels Horts, Barcelona, nació en El Manzano, Salamanca, el 28 de noviembre de 1901. Siendo aspirante coadjutor en Sevilla- Santísima Trinidad, aprendió el oficio de sastre. Profesó los votos religiosos en San José del Valle (Cádiz) en 1926.

Tras un año en Ronda-Sagrado Corazón y otro en San José del Valle (Cádiz), desde 1928 hasta su muerte estuvo en Málaga, al frente del taller de sastrería.

Don Esteban siguió la suerte de su comunidad desde los primeros días de la persecución. Cuando el 23 de julio el gobernador civil dio la orden de que los salesianos podían  abandonar la prisión provincial, él fue uno de los últimos que salieron antes de que se diera la contraorden.

Poco antes de llegar a la ciudad, todavía en pleno campo, un grupo de fusileros, le acusó de ser sacerdote, por su aspecto exterior. Él lo negó. Entonces uno del grupo le dijo que lo demostrara blasfemando. Al negarse don Esteban, le amenazaron con matarlo, pero al pasar en ese momento un camión militar, estimaron más oportuno llevarlo a la comisaría, de donde fue trasladado aquella misma noche, de nuevo, a la prisión provincial, en la que permaneció durante dos meses más. De don Esteban en concreto testificaron que “durante aquellos interminables días fue visto hacer largas y frecuentes confesiones para prepararse al gran paso que todos sabían inminente”, en especial, tras vivir las terribles sacas del 22 y del 30 de agosto, en las que, -como ya se ha narrado-, fueron asesinados varios salesianos.

El 24 de septiembre, las turbas asaltaron la prisión e hicieron la saca más horrible, en la que don Esteban aparecía señalado con el número 180 y de la que formaban parte también el director, don Manuel Gómez Contioso, don Antonio Pancorbo y el coadjutor, don Rafael Rodríguez.

Conducido junto a las tapias del cementerio de San Rafael, “allí fue asesinado por el único motivo de ser religioso salesiano”.