Pablo Caballero López, salesiano presbítero

Pertenecía a la comunidad de la primera casa salesiana fundada en Ronda, las escuelas populares de Santa Teresa, fundada en 1902. Don Pablo nació en Málaga el 16 de febrero de 1904, siendo el séptimo hijo de una familia numerosa. El empleo del padre, conserje del Banco de España, le obligaba a cambiar de lugar con frecuencia. Pablo fue alumno en los Salesianos de Córdoba y en 1916 entró como aspirante en la casa de Cádiz. De aquí marchó al noviciado en San José del Valle (Cádiz), donde profesó en 1921. Fue ordenado presbítero en Granada en 1932.

Estrenó su sacerdocio como consejero en las casas de Fuentes de Andalucía (Sevilla) y Montilla (Córdoba), prosiguiendo con este mismo cargo en las escuelas de Santa Teresa de Ronda. Aquí estaba  cuando le sorprendió la persecución.

El día 27 de julio, se presentaron los milicianos en las escuelas de Santa Teresa para inspeccionarlas. Después de encerrar a los salesianos en una habitación, empezó el registro minucioso, el saqueo, la destrucción y, tras amontonarlos a la puerta de la capilla, el incendio de los objetos de culto. Después los milicianos preguntaron: “¿A dónde queréis ir?”. “A la pensión Progreso”, respondió don Pablo. Y allí los llevaron, a él, al subdiácono Honorio Hernández y al clérigo Juan Luis Hernández,  poniéndoles un guardia en la puerta para que los vigilara.

Tras una noche interminable, a primeras horas de la mañana del día 28 de julio, un piquete de milicianos se llevó en el “Drácula” a los tres salesianos de las escuelas populares y a don Miguel Molina que, como sabemos ya, había llegado a la pensión el día 24. Entre insultos y amenazas, atados de dos en dos, los llevaron junto a las tapias del cementerio de Ronda, donde los fusilaron.