Antonio Enrique Canut Isús, salesiano presbítero

El compañero de martirio del director de la casa de Ronda-Sagrado Corazón, don Antonio Torrero, nació en Llessui, Lérida, el 17 de febrero de 1874. A los dieciséis años ingresó en el seminario diocesano de Urgel, donde estuvo dos años. Atraído por la figura de don Bosco y deseando consagrar su vida al bien de la juventud, entró en el aspirantado de Sarriá-Barcelona. Allí mismo, mes y medio más tarde, inició el noviciado, que culminó en 1894 con la profesión perpetua.

Fue ordenado presbítero en 1901 en Béjar, donde ejerció de prefecto durante tres años. Seguidamente fue destinado como confesor a Cádiz y, tras cuatro años, a Sevilla- Santísima Trinidad, como encargado del externado y de los antiguos alumnos, siendo el fundador del primer “Círculo Domingo Savio”. Tras un curso en Carmona, estuvo de nuevo en Cádiz, con la misión de confesor, durante 14 años. Los doce restantes, hasta su muerte, los pasó en Ronda-Sagrado Corazón, también como confesor.

Igual que don Antonio Torrero, don Enrique se refugió en casa de don José Furest –asesinado también poco después por “ser amigo de los curas”-, desde las primeras horas de la tarde del día 24 de julio, hasta que, al anochecer de este mismo día, fueron detenidos y conducidos ambos “por el camino del “Barrio” y la cuesta de las Imágenes, hasta el “Huerto del Gomel”. “Los sufrimientos de don Enrique, casi ciego y cargado de años, fueron indecibles en aquel recorrido largo y accidentado”. A él, lo mismo que a don Antonio, le ligaron también sus manos con alambre y escoltado por dos milicianos, fue asesinado en el lugar llamado Corral de los Potros por el único delito de ser sacerdote salesiano.

Los cadáveres permanecieron en el lugar del asesinato hasta que, al día siguiente, fueron llevados a la plaza del Campillo y de allí –en camión- hasta el cementerio rondeño de San Lorenzo.