Juan Luis Hernández Medina, clérigo

Hacía el trienio de prácticas educativo-pastorales en la casa salesiana de Santa Teresa de Ronda, siguiendo, en plena juventud, la suerte de la mayoría de los miembros de su comunidad. Había nacido en Cerralbo, Salamanca, el 19 de diciembre de 1912, aunque cuando contaba con solo ocho meses toda la familia se trasladó a Sobradillo, en la provincia de Salamanca también.

A los 14 años, ingresó en el aspirantado de Cádiz, pasando al año siguiente al de Montilla (Córdoba). En 1930 marchó a San José del Valle (Cádiz) para hacer el noviciado, donde profesó como salesiano en 1931. Las escuelas populares de Santa Teresa en Ronda fue la casa donde desarrolló las prácticas pedagógicas. El martirio le llegó precisamente cuando estaba para terminar el trienio práctico y esperaba, tras las vacaciones, iniciar los estudios teológicos.

Don Florencio Sánchez resume el perfil de su  figura con estos rasgos: “don Juan Luis Hernández, clérigo estudiante aún, sólo llevaba tres años dedicado a la enseñanza. Era el maestro de música de las escuelas. Los alumnos lo querían con delirio. Era un niño más entre ellos. Tampoco fue respetada su juventud. La vida del joven salesiano que se abría riente y prometedora, fue segada también”. 

El clérigo Juan Luis Hernández fue conducido, según sabemos, junto con don Pablo Caballero y el subdiácono Honorio Hernández, a la pensión Progreso. Los tres salesianos de las escuelas de Santa Teresa y don Miguel Molina, del colegio Sagrado Corazón, fueron sacados de allí por un piquete de milicianos, atados de dos en dos, en el famoso “Drácula”, y, junto a las tapias del cementerio los asesinaron.