Honorio Hernández Martín, subdiácono

Dios lo esperó a las puertas del sacerdocio y, tal vez, donde él no había pensado. Don Honorio había nacido en El Manzano, Salamanca, el 18 de diciembre de 1905. A sus 16 años ingresó en el aspirantado de Cádiz, y allí “sencillo y piadoso, amable y animador de los juegos, estudió los cuatro años de humanidades”. Seguidamente hizo el noviciado en el pueblo gaditano de San José del Valle, donde profesó como salesiano en 1926.

Después de cinco años en Argentina, por razones del servicio militar sustitutorio, volvió a España a finales de 1934, y tras vivir un año en Sevilla-Santísima Trinidad, pasó –curso 1935-1936- al seminario de Carabanchel Alto (Madrid), donde concluyó los estudios teológicos. Aquí recibió las órdenes menores y el subdiaconado, siendo a continuación destinado a la casa de Ronda-Santa Teresa para colaborar en las actividades pastorales de verano y prepararse a la ordenación sacerdotal. No llevaba, pues, Don Honorio todavía un mes en Ronda, cuando tuvo lugar el levantamiento del ejército de África contra la República y, casi de modo inmediato, el comienzo de la Guerra Civil. La localidad malagueña quedaría, como sabemos, en zona republicana, comenzando la persecución de los salesianos de la comunidad de las escuelas populares salesianas de Ronda el día 27 de julio.  

De cómo recibió el martirio don Honorio, estamos enterados ya, pues, además de haber estado refugiado en la pensión Progreso con don Miguel Molina, salesiano de la comunidad de “El Castillo” y  don Pablo Caballero y don Juan Luis Hernández, de la comunidad de las escuelas de Santa Teresa, don Honorio fue detenido en dicha pensión con los tres salesianos mencionados y, lo mismo que ellos, fusilado, al amanecer del día 28 de julio, junto a las tapias del cementerio rondeño de San Lorenzo.