Higinio de Mata Díez, aspirante

El aspirante Higinio de Mata Díez, asesinado junto con don Carmelo Pérez y su primo Juan de Mata, de las casas de Carabanchel Alto y Atocha respectivamente, había nacido en Ubierna, Burgos, el 10 de enero de 1909. Sus padres lo educaron en una vida espiritual sencilla y robusta, alimentada con sólidas devociones: comulgaba con frecuencia y rezaba diariamente el rosario en familia. Invitado por su paisano, también asesinado, don Enrique Saiz, a sus 25 años entró a trabajar en la casa salesiana de Carabanchel Alto, seguramente con la perspectiva de llegar a ser coadjutor salesiano.

 Con don Enrique y otros salesianos de la comunidad de Carabanchel Alto, Higinio estuvo primero refugiado en la pensión Loyola de la calle Montera, 10, de Madrid. Luego se instaló en la pensión Nofuentes de la calle Puebla, 17. Preguntando por una religiosa, se presentaron allí unos milicianos el día 1 de octubre de 1936. Insatisfechos con la respuesta negativa dada por la dueña de la pensión, los milicianos interrogaron a los presentes por la “pinta de frailes que tenían”. De nada sirvió que tanto Higinio como su primo Juan dijeran que no lo eran. Detenidos, pues, todos, cuando ellos dos y don Carmelo Pérez, salieron a la calle fueron inmediatamente introducidos en un coche y conducidos directamente a un desconocido lugar donde los fusilaron.

La virtud característica de Higinio fue la humildad, a la cual hacían corona una amabilidad exquisita y una obediencia a toda prueba. Poco antes de la rebelión militar contra la República, había hecho los Ejercicios Espirituales en los que tuvo el presentimiento de su próximo martirio. En efecto, el 9 de julio de 1936 escribía a sus hermanos: “ [...], creo que no volveréis a  verme más, únicamente en el Cielo, si Dios quiere”.