Antonio Cid Rodríguez, salesiano laico

Nació en San Xoán de Seoane-Allariz, Orense, el 15 de abril de 1890. Después de tres años de aspirantado en Écija, pasó a Sevilla para hacer el noviciado. Profesó como salesiano en San José del Valle en 1909. Allí siguió hasta 1911 y luego estuvo destinado sucesivamente en Málaga, Carmona, Sevilla-San Benito de Calatrava y Baracaldo.

De 1919 a 1929 estuvo en Salamanca, tres años en la casa de San Benito y cuatro en el colegio María Auxiliadora. Siguen sendos años en el oratorio Don Bosco de Santander y en Madrid-Atocha. De 1928 a 1931 es destinado a Madrid-Estrecho. Y de 1931 en adelante, a Santander: tres años en el oratorio Don Bosco y los dos últimos de su vida en el colegio María Auxiliadora.

Cuando se produjo la dispersión de los salesianos de la comunidad del colegio salesiano santanderino, don Antonio prefirió marchar a Bilbao, con unos familiares que vivían en Basurto. Pero allí fue pronto identificado como religioso.

Igual que en otras ciudades españolas de la zona republicana, en Bilbao, los bombardeos franquistas y reveses del Frente Popular, proporcionaban pretexto para suscitar represalias, sacas siniestras, registros escrupulosos y detenciones insospechadas. Es lo que le sucedió el 25 de septiembre a don Antonio. A media noche, cuatro milicianos llegaron a la casa donde se hallaba refugiado y, habiéndole encontrado en el registro un crucifijo y otros objetos religiosos, se lo llevaron detenido para fusilarlo. No se volvió a saber más de él. Por más averiguaciones que se han realizado se ignora su paradero.

Había dos posibilidades. Los dos lugares más frecuentes de asesinato eran el Alto de Castrejana y el Cuartel de Garellano. A don Antonio parece ser que se lo llevaron a Garellano y allí lo ejecutaron.