Florencio Rodríguez Güemes, estudiante de filosofía

Nació en Quintanarruz, Burgos, el día 7 de noviembre de 1915. Desde niño se distinguió por la obediencia y asiduidad a las celebraciones de su parroquia, ayudando al párroco como monaguillo. Después de haber hecho el aspirantado en los colegios salesianos de Santander y del Paseo de Extremadura y Sagrado Corazón, en Madrid y Carabanchel Alto respectivamente, y el noviciado en Mohernando (Guadalajara), profesó como salesiano en 1935. Terminado el primer curso de filosofía, le sorprendió, en el mismo Mohernando, la revolución y la consiguiente persecución religiosa que le llevó al martirio.

Cuantos le conocieron y trataron dicen de Florencio que era de carácter impetuoso, muy fervoroso y decidido a afrontar los mayores peligros. En el momento de su muerte se encontraba muy preparado y fortalecido interiormente por medio de los ejercicios espirituales que, del 14 al 23 de julio de 1936, él también había realizado en Mohernando con los habitantes de la casa, con algunos salesianos de otras casas de la Inspectoría y con 30 nuevos novicios.

Florencio parece que participó de las mismas vicisitudes de la comunidad salesiana de Mohernando, desde el comienzo de la persecución hasta el 2 de agosto. Este día, tanto él como su director, don Miguel Lasaga y cinco compañeros más: Pascual de Castro, Juan Larragueta, Luis Martínez, Heliodoro Ramos y Esteban Vázquez, fueron detenidos y llevados a la cárcel de Guadalajara. El “motivo” dado para detener a los seis jóvenes salesianos fue que no se habían incorporado a filas el día anterior, 1 de agosto, pero lo cierto es que, aunque estaban inscritos en caja, no habían recibido citación alguna para incorporarse como mozos de reemplazo. Los seis jóvenes y su director permanecieron presos en la cárcel de Guadalajara hasta que los fusilaron el 6 de diciembre.