Teódulo González Fernández, estudiante de teología

En julio de 1936, con 25 años, Teódulo acababa de terminar el segundo curso de teología en Carabanchel Alto. Había nacido en  Castrillo de Murcia, Burgos, el 2 de abril de 1911. En 1923 entró como aspirante en la casa salesiana de Baracaldo pasando después a las de Béjar y Astudillo. Hizo el noviciado en Carabanchel Alto, donde profesó como salesiano en 1929. Realizados los estudios filosóficos en Mohernando (Guadalajara), fue destinado para las prácticas pedagógicas al colegio salesiano San Juan Bautista de Estrecho en Madrid. Acabado el trienio, en otoño de 1934 inició en Carabanchel Alto los estudios teológicos.

Finalizado el segundo curso, lo destinaron, durante el verano, a la casa salesiana de Estrecho. Se desconoce dónde encontró refugio después del asalto al colegio. Sí parece que, para resguardarse de posibles registros y molestias, acudía a la Biblioteca Nacional a leer y a estudiar, y que de allí, denunciado como religioso, se lo llevaron detenido unos milicianos, el día 8 de septiembre de 1936, y lo fusilaron.

 Al día siguiente, 9 de septiembre, se recibió un aviso telefónico en la comisaría de Cuatro Caminos. Comunicaban que en el camino de Maudes yacía un cadáver que presentaba varias heridas producidas por arma de fuego. Por la documentación personal que llevaba consigo quedó inmediatamente identificada su personalidad. Era don Teódulo González, salesiano. Durante los años de su vida salesiana se había caracterizado por ser uno de esos hombres que viven a nuestro lado sin que nadie repare en ellos y, sin embargo, realizan concienzudamente su callada labor. Teódulo era un salesiano minucioso, ordenado, metódico, servicial, muy trabajador y amante del estudio. Realzaba y embellecía las funciones litúrgicas con su Pequeño Clero, al que él sabía preparar y adiestrar, impulsado por su piedad y espíritu litúrgico.