Sabino Hernández Laso, salesiano presbítero

De la comunidad salesiana del colegio san Juan Bautista del madrileño barrio de Estrecho, antes que don Pío, desapareció el salesiano sacerdote don Sabino Hernández Laso, nacido el 11 de diciembre de 1886 en Villamor de los Escuderos, Zamora. Huérfano de padre desde el año 1894, se encargó con verdadero cariño de su educación el maestro del pueblo, y más tarde, al morir éste, el párroco, quien hizo con él las veces de padre. En 1903 ingresó en el colegio salesiano de San Benito (Salamanca), donde estuvo tres años y luego pasó al noviciado de Carabanchel, donde profesó como salesiano en 1908.

En 1916 fue ordenado presbítero en Salamanca, continuando allí un año más con el cargo de catequista. Luego estuvo destinado en Talavera de la Reina, Salamanca, Baracaldo, Béjar, Madrid-Atocha, Santander-Don Bosco, donde fue director durante tres años, y Vigo. A la casa de Estrecho llegó en 1935, como profesor de enseñanza elemental.

Fue don Sabino un salesiano de espíritu serio, quizás un poco reservado, muy estudioso, culto, exigente consigo mismo y también con los demás, buen predicador, buen religioso, exacto cumplidor de las Constituciones, las cuales defendía con tesón cuando era menester y a las cuales ajustaba su criterio y su consejo.

El día 19 de julio, este sacerdote salesiano sufrió, junto con los demás hermanos de la comunidad de Estrecho, las consecuencias del asalto al colegio. Con todos ellos fue conducido a la Dirección General de Seguridad. Don Sabino llegó sangrando. Al salir libre aquella misma tarde, y tras otros intentos, encontró asilo en el domicilio de doña Ana Fernández Vallejo, en la calle Fuencarral, 10. El día 28 de julio unos milicianos irrumpieron en el piso y le detuvieron por ser sacerdote. Inmediatamente lo llevaron a un desconocido lugar donde lo fusilaron.