Juan de Mata Díez, laico

Este empleado en la casa de Atocha desapareció el mismo día que su primo Higinio de Mata, aspirante, y el salesiano don Carmelo Pérez, ambos de la casa de Carabanchel Alto. Juan había nacido en Ubierna, Burgos, el 11 de febrero de 1903. Desde pequeño, se sintió estimulado por el ejemplo de su padre, fervoroso católico. Hasta los 14 años, Juan asistió a la escuela del pueblo distinguiéndose por su conversación limpia, carácter alegre y buen trato. Trabajó en las faenas agrícolas sin descuidar los deberes religiosos.  Llegó a Madrid, al colegio salesiano de Atocha en 1931, llamado por su paisano don Enrique Saiz, compañero en los sufrimientos y mártir también; se le confió el encargo de recoger los donativos de los cooperadores salesianos, labor que Juan realizaba, según confesión del propio don Enrique, con la máxima diligencia y fidelidad, llegando por ello los Salesianos a depositar en él plenamente su confianza. Optimista y afable con todos, Juan se supo ganar las simpatías de cuantos lo trataron.

Después del inesperado asalto a la casa de Atocha el día 19 de julio, este empleado de la misma recaló en la pensión Loyola, de la calle Montera, 10. Allí se unió a otros salesianos de la casa de Carabanchel Alto. Con ellos se trasladó seguidamente a la pensión Nofuentes de la calle Puebla, 17, donde, unos milicianos que registraron la pensión y lo reconocieron como “religioso”, le detuvieron el día 1 de octubre de 1936. Junto con su primo, el aspirante Higinio de Mata, y el salesiano don Carmelo Pérez, de la casa salesiana de Carabanchel Alto, ya sabemos que Juan subió a un coche que esperaba en la puerta de la pensión y, con toda probabilidad, le condujeron directamente a un lugar desconocido donde lo fusilaron.