Francisco Edreira Mosquera, clérigo

Nació el 25 de noviembre de 1914 en La Coruña. Los padres se distinguieron por su acendrada piedad. Entre sus muchos hermanos le influyó especialmente Virgilio, mayor que él, y también mártir, a quien siguió como alumno de los Salesianos de La Coruña y después en la vocación. Hizo el aspirantado en el colegio San Miguel Arcángel de Madrid  y, de allí, pasó al noviciado de Mohernando (Guadalajara), donde profesó en 1932. En 1934 fue destinado, para las prácticas pedagógicas, al colegio San Miguel Arcángel del Paseo de Extremadura, donde en julio de 1936 le sorprendió la revolución y la consiguiente persecución religiosa que le llevó al martirio. En el colegio salesiano del Paseo de Extremadura se hicieron palpable realidad las esperanzas que, en el maestro y asistente don Francisco, habían depositado los Superiores, pues habiéndole confiado clases de gran responsabilidad, él las dio con gran competencia y todo el entusiasmo de su juventud.

El 29 de septiembre de 1936, don Francisco Edreira recibió la misma muerte martirial que su hermano Virgilio, clérigo trienal de la comunidad salesiana de Carabanchel Alto. Tras haber estado cada uno de los dos hermanos, por separado, refugiados en diversos domicilios, ambos terminaron juntándose, como ya sabemos, en una pensión de la calle Infantas de Madrid, lugar hasta el que se acercaron a detenerles unos milicianos. Allí, los hermanos Edreira, fueron identificados como religiosos salesianos y detenidos como tales, y, a continuación, los llevaron a la checa de Marqués de Riscal, de donde salieron luego para ser  fusilados por el motivo indicado.

Durante su corta vida salesiana, Francisco se distinguió por su inocencia, su espíritu de sacrificio, el amor al trabajo y al estudio, y una devoción singular a san José, que ponía de manifiesto, sobre todo, cuando llegaba su fiesta.