Juan Larragueta Garay, estudiante de filosofía

Nació en Arrieta, Navarra, el 27 de mayo de 1915. Según el testimonio de su madre, Juan era un chico como los demás, con sus travesuras, con su buen humor, su interés por jugar con los demás niños; pero, eso sí, siempre el brazo derecho de su párroco como monaguillo, cantor, solista, etc. El aspirantado a la vida salesiana lo hizo en el colegio salesiano San Miguel Arcángel del Paseo de Extremadura de Madrid y el noviciado en Mohernando (Guadalajara), donde profesó como salesiano en 1934. Allí mismo siguió para cursar los estudios filosóficos, que terminaba, precisamente, en julio de 1936.

Los que le conocieron y convivieron con él, especialmente durante los años de su corta vida salesiana, destacan su incansable espíritu de trabajo, su gran espíritu de sacrificio y, sobre todo, su admirable caridad hacia los enfermos, manifestada durante todo el tiempo en el que, como encargado de la enfermería, éstos estuvieron confiados a su cuidado. La correspondencia epistolar con su familia le retrata, además, como un salesiano recio, enamorado de su vocación, apóstol y misionero.

La revolución y consiguiente persecución religiosa lo sorprendió también el 23 de julio de 1936. Con los demás hermanos hubo de abandonar la casa de Mohernando y esconderse durante tres días por las orillas del río Henares. Fue en esta ocasión cuando, de manera destacada, brilló su caridad. Atento a todas las necesidades de los demás, acarreaba el agua, se preocupaba constantemente de que no faltara la comida y transportaba bultos o ayudaba a los demás en estas faenas. El 2 de agosto fue recluido en la cárcel de Guadalajara., en compañía de don Miguel Lasaga, de otros cinco jóvenes salesianos y 276 personas más que el 6 de diciembre fueron fusilados en el modo ya descrito.