José Villanova Tormo, salesiano presbítero

Nació el 20 de enero de 1902 en Turís, Valencia. Con siete años, entró en el colegio salesiano de la capital valenciana. De allí pasó al aspirantado de El Campello. Hizo el noviciado en Carabanchel Alto, donde profesó como salesiano en 1920. El presbiterado lo recibió en Madrid en 1929.

Su ministerio sacerdotal lo ejerció en el colegio de Salamanca hasta que, en 1933, fue destinado al colegio San Miguel Arcángel del madrileño Paseo de Extremadura. Si bien don José era buen predicador, su apostolado lo ejerció, sobre todo, en la docencia; en él encontraron los alumnos un buen profesor y un excelente consejero escolástico. Sabía exigir con suavidad. Supo también inculcarles la devoción a la Virgen.

Al arreciar la persecución era consejero escolástico en el colegio madrileño. Se ignora dónde fue cuando se marchó de allí el 19 de julio. Una familia conocida –la familia Merlín- que residía en la calle Fuentes, 5, le acogió desde principios de agosto hasta el 29 de septiembre de 1936, fecha de su martirio, distinguiéndose por su ejemplaridad, su oración y su serenidad en no esconder su condición sacerdotal. En la mañana del día 29, dos milicianos, armados, pertenecientes a la brigada de García Atadell, subieron hasta el piso y se lo llevaron detenido. Al día siguiente, su cadáver apareció en las afueras de Madrid. Los detenidos por dicha brigada eran conducidos a una checa instalada en un hotel de la calle Martínez de la Rosa, 1. Una vez juzgados, los condenados a muerte eran llevados en automóviles por los propios agentes de la brigada a la Ciudad Universitaria y otros lugares a las afueras de Madrid, donde eran asesinados. Así debió ocurrir con don José Villanova. Su nombre figura en la lista de fusilados por la citada brigada.