Recaredo de los Ríos Fabregat, salesiano presbítero

Nacido en Bétera, provincia y diócesis de Valencia, el 11 de enero de 1893. Hacia 1899, la familia se estableció en la capital del Turia, cerca del colegio salesiano. Recaredo y sus hermanos serán de los primeros mediopensionistas de dicho centro. Recaredo sobresalió enseguida por su piedad, mansedumbre y amor al estudio. Salesiano en 1909, recibió el pres­biterado en El Campello en 1917. Director, primero, de la obra salesiana de Villena (1922-1927) y, después, de la de Alicante. Fue aquí donde le sorprendió la llamada «Quema de conventos», a la que hemos hecho refe­rencia.

Durante todos estos años, Recaredo fue madurando su vocación cris­tiana, salesiana y sacerdotal. Humilde, sencillo, optimista, abnegado, amable, piadoso. Todos decían que era un santo: «Un gran santo de una santidad genuina —lo calificaba monseñor Olaechea—; estoy seguro de que, aun sin ser mártir, hubiera sido canonizado»9. Desde luego, durante aquellos días del asalto y de la quema del colegio salesiano de Alicante (12 de mayo de 1931), su director demostró tener talla de mártir.

En julio de 1936 residía en el colegio salesiano de Valencia-Sagunto, en el que desempeñaba el cargo de catequista o animador espiritual de los alumnos internos. El día 16 había comenzado los ejercicios espirituales. Conocemos su itinerario martirial hasta que, el miércoles 29 de julio, hubo de volver, arrestado, a la cárcel de Mislata. Pero, mientras tanto, fue testi­go cualificado del asesinato del padre Calasanz, quien, bañado en sangre, se desplomó sobre sus rodillas.