Proceso de beatificación y canonización

Se introdujeron tres causas distintas:

a) El grupo de la inspectoría Tarraconense, Don José Calasanz Marqués y XXXI compañeros mártires cuyo proceso ordinario se inició el 15 de diciembre de 1953, y se clausuró el 10 de octubre de 1955.

b) El grupo de la inspectoría Bética, Don Antonio Torrero Luque y XX compañeros mártires cuyo proceso ordinario se desarrolló entre el 16 de enero y el 6 de diciembre de 1956.

c) El grupo de la inspectoría Céltica, Don Enrique Sáiz Aparicio y XLI compañeros mártires fue instruido en la diócesis de Madrid del 7 de febrero al 27 de noviembre de 1957.

En 1964 Pablo VI estableció paralizar todas las causas de los mártires de la persecución religiosa en España, precisamente porque los tiempos no estaban maduros.

Años después, madurado también el tiempo, Juan Pablo II invitó a mantener viva la memoria de los mártires. Fue entonces, en 1985, cuando Don Luis Fiora, Postulador General de los Salesianos, solicitó –el 16 de septiembre– la unificación de las tres causas. 

Poco antes de concluido el trabajo, se solicitó llevar adelante todos los procesos ubicados en la Diócesis de Valencia, por lo que el grupo de la tarraconense quedó, nuevamente desligado de los otros, que pasaron a identificarse bajo el nombre actual Enrique Sáiz Aparicio y LXII compañeros.

El primer grupo fue beatificado por Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001 junto con otros mártires de la diócesis de Valencia. 

- Decreto de Martirio

- Comunicación del Rector Mayor

- Homilía de la Beatificación

- Palabras del Papa Juan Pablo II en el Ángelus

- Homilía de la Eucaristía de Acción de Gracias (Mons. García-Gasco)

- Discurso en la  audiencia con el Papa Juan Pablo II

 

El segundo grupo fue beatificado por Benedicto XVI el 28 de octubre de 2007, junto con otro gran grupo de mártires españoles del siglo XX.

- Decreto de Martirio

- Carta del Rector Mayor

- Homilía de la Beatificación

- Palabras del Papa Benedicto XVI en el Ángelus

- Homilía de la Eucaristía de Acción de Gracias

 

Iniciativas para recordar, conocer, celebrar y comprometerse, en memoria del beato Salvador Fernández

En su pueblo natal de Crecente le han dedicado al beato Salvador la calle que desemboca en la Iglesia parroquial de San Pedro. Desde noviembre se venera una reliquia insigne del beato en el templo en el que se encuentra su pila bautismal. La reliquia fue entregada por la Congregación Salesiana en una celebración en la que, además, se plantó un olivo.

En la diócesis de Tui-Vigo se está llevando a cabo un interesante trabajo de recuperación de su historia y su devoción. No son ajenos a este interés la celebración eclesial del Año de la Vida Consagrada y del Año de la Misericordia, ambos impulsados por el papa Francisco, en 2015 y 2016 respectivamente. A partir de una iniciativa de la Conferencia Episcopal, recogida por la Delegación de la Vida Consagrada, la programación diocesana recogió entre sus compromisos el de dar a conocer la vida y el martirio del beato gallego. El obispo Luis Quinteiro recibió en septiembre de 2016 del inspector salesiano, Juan Carlos Pérez Godoy, una reliquia significativa del beato en la catedral de Tui.

Un momento importante en la divulgación de la figura del beato ha sido la celebración del CXXV aniversario de su profesión religiosa, el pasado 8 de diciembre, en el santuario de María Auxiliadora de Vigo. Allí se bendijo una imagen de Salvador Fernández. La celebración, durante la que se procedió al encendido de esta web beatosalvadorfernandez.es, estuvo presidida por el inspector salesiano.

Esta jornada estuvo precedida por un ciclo de conferencias de tres días en los que se pudo profundizar en el significado de la santidad salesiana, la fuerza del testimonio cristiano y en la propia figura del beato del que se está ultimando una biografía que editará la editorial CCS.

Además, se ha bautizado con el nombre de Salvador Fernández un proyecto misionero en Senegal y también se está promoviendo el acondicionamiento de una casa para convivencias y encuentros juveniles en una de las casas “rectorales” de la diócesis que llevará el nombre del beato.